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Dr. Strangelove (1964)

Dr. Raroamor o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba
Dirección: Stanley Kubrick
por Martín

Nuestros fluidos, tan poco valorados, tan importantes para el libre desarrollo de una nación democrática. Dr. Strangelove, quizás la mejor, y seguramente de las mejores películas de Kubrick, destapa a manera de documental, con una narrativa sencilla y recursos precisos, aquel complot comunista que por los 60 buscaba apropiarse de los fluidos vitales de los justos y magnánimos estadounidenses. Peter Sellers interpreta tres papeles que son opacados por la excelente performance de su mano nazi, la cual se roba todas las escenas donde aparece. Delirio, bombas, cobalto enriquecido y música acorde, para cabalgar el Apocalipsis con una sonrisa en la cara.
Aviso: si tiene suerte será seleccionado para fecundar a diez bellas mujeres en el nuevo paraíso. Y si es mujer, no sea boba, ya puede empezar a hacerse los implantes para devenir en un espécimen más deseable.
Mirar mientras se toma agua de lluvia destilada. Trancar bien la puerta, no sea que lo interrumpa algún hombre lobo o vampiro comunista.

2001: A Space Odyssey (1968)


2001: a space odyssey
Dirección: Stanley Kubrick
por Martín

Así habló Stanley Kubrick; esta película comienza con simios, sigue con naves espaciales y termina con escenas caleidoscópicas y flasheras a lo clip de alguna banda llamada "acid".
Música erudita acompaña una narración densa, quisquillosas precisiones científicas ofrecen goce de los sci-fi nerds, un monolito negro brillante despierta el máximo de la curiosidad potencial que puede causar un pedazo de metal opaco de dos metros.
El que no la vio ya la conoce por las infinitas parodias, reformulaciones, imitaciones o capítulos de los Simpsons. Sí, es esa de la lucecita roja que es una computadora que se vuelve loca y mata gente. Esta película es la razón por la que los electrodomésticos no tienen voz incorporada.
No se recomienda leer las críticas que cierran el sentido; las escenas finales (producto de las conocidas incursiones de Kubrick en el lsd) deberían permanecer abiertas y generar discusiones candorosas.
Para mirar un domingo de noche sorbiendo papilla de una bandeja.